Intervención en FRÁGIL.

      flayer frágil

FRÁGIL presenta:

ES ÉL

 de JORGE GARCÍA

 Un proyecto comisariado por Guillermo Espinosa

 Dentro del programa de comisarios invitados AMPLIACIÓN

 Comisaria de Frágil: Cristina Anglada

 INAUGURACIÓN MARTES 28 DE ABRIL. 20:30 H

EN FRÁGIL @ TETERÍA DE LA ABUELA

C/ ESPÍRITU SANTO, 19. MADRID.

Probablemente de entre todas las líneas de saber que maneja el hombre, la más voluble y sujeta a constantes relecturas e interpretaciones es la Historia.  Si los hechos científicos permiten que el avance en las ciencias tome una apariencia lineal y constante, asumiendo con precariedad postulados que generalmente se toman como válidos durante siglos, y que sólo son revisados cuando nuevos hechos los contradicen de forma apabullante, en la historia los hechos generalmente desaparecen al instante en que acontecen, y lo que permanece son las voces que nos los relatan. No hay pruebas físicas para constatar una verdad histórica, sea esta lo que queramos o podamos pensar que sea, y la única herramienta plausible resulta la menos científica de nuestro método: la suposición y la argumentación a través de las pocas pruebas materiales de un relato que, como cualquier relato, está construido desde una subjetividad interesada y muchas veces compartida. Es manido referirse a la memoria de los vencedores y la memoria de los vencidos, pero en sus manifiestas diferencias encontramos la gran verdad y la gran mentira de la Historia: nada es, todo parece o es presumible de ser, y generalmente depende en grandísima medida de quién nos la cuente. Es una disciplina en permanente y descarada reconstrucción, de tal forma se sustenta en un engaño que se vuelve evidente en nuestro idioma: los dos significados de la palabra comprometen radicalmente cualquier posibilidad de objetividad o veracidad. La Historia no es un terreno seguro.

Hace años, Juan Goytisolo abogaba (desde alguna de sus novelas, como “El sitio de los sitios”) por la confusión de textos como única vía para liberarse de la tiranía política de la Historia. Una historia generalmente narrada por los vivos, los supervivientes, y en mucha mayor medida por los que tienen los medios a su alcance para volverla imperecedera. La confusión de texto para él abortaba la posibilidad de una narración válida y unívoca, era una garantía de libertad frente a la interpretación, y no hacía más que añadir mentiras susceptibles de sumarse a las grandes mentiras de la Historia. Esas mentiras podían estar mucho más cerca de la realidad que lo que asumimos como verdad. En “Es él”, Jorge García parte de una confusión. Una confusión histórica sangrante, sustentada en la homonimia. Pocos casos existen en la historia de confusión homónima que no tengan que ver con la realeza o el poder (los grandes narradores de la historia). Y aunque ahora asistamos a anecdóticas situaciones de homonimia (el fundador de un partido actual de nuevo cuño y mentalidad de clase que se llama igual que el fundador de otro partido del pasado de nuevo cuño y mentalidad de clase) es difícil que la homonimia se produzca en un mismo contexto y tiempo histórico. Pero así sucedió. A través de un proceso abiertamente subjetivo y personalista (Jorge García comparte sus apellidos con los segundos de dos sujetos en las antípodas ideológicas, que han pasado a la historia con el mismo nombre, y en la misma época, y a los que sólo diferencian esos apellidos), el artista plantea solucionar una dicotomía oculta: esos dos hombres han sido tratados como héroes y villanos en la historia (siempre dependiendo de quién nos la cuente) y tuvieron en sus manos grandes decisiones históricas que comprometieron el futuro de sus iguales. Esos hombres fundaron mitos y transmitieron ideas, y han llegado a nosotros confundidos a través del tributo público dado a su mismo nombre. El pago histórico, la permanencia y eternidad, que se otorgó solo a uno pero que ahora, en el imaginario colectivo local, ha sido transmitida al otro.

“Es él” por lo tanto, desvela un entuerto, y saca a la luz otro. Muestra una complicidad y expone una negativa popular e inconsciente a esa complicidad. Atraviesa nuestra historia con la claridad y el desprecio con el que debemos hacer caso a la historia. Y sí: desde una perspectiva interesada y subjetiva, la del propio Jorge García.

Los invitamos a que vengan a descubrir quién es él.

.Guillermo Espinosa

 

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