La cuerda tensa. Un proyecto comisariado por Fernando Gómez de la Cuesta en CEART – Centro de arte Tomás y Valiente.

invitacion

La vida como (último) espacio de resistencia

Fernando Gómez de la Cuesta

La imparable transformación social de los últimos cincuenta años ha ido provocando que gran parte del debate político se centre en lo individual, en lo personal, incluso en lo íntimo. Un proceso que quizás sea una nueva trampa perversa de las clases dirigentes para desahuciarnos de lo poco que nos queda, para expropiarnos de nosotros mismos, pero que en sentido contrario también ha fijado nuestras vidas como uno de los pocos lugares posibles para la resistencia, para la acción y para el contraataque. En un mundo invadido, desmesurado y desnaturalizado, completamente ocupado por infinitas ideologías secuestradas al servicio de intereses partidistas, egoístas, personalistas y avariciosos, las ansias de poder y de riqueza de unos cuantos, seguramente de demasiados, van alienando al resto de esos individuos que terminan recluidos en su propio ser como última salvaguarda. A veces, ni siquiera eso. Lo cierto es que no puede existir mayor acto de resistencia que las acciones, decisiones y posicionamientos que van dando forma a nuestra vida, unos hechos que van construyendo nuestro itinerario y que son la constancia más precisa de aquello que tratamos de ser, ponderados por nuestras cualidades y defectos, por nuestro pensamiento, por nuestra coherencia e incoherencias, por nuestros miedos, afectos y deseos. No somos libres, nadie lo es, pero algunos, al menos, tratamos de serlo.

Hechos, no palabras. Jorge García (Toledo, 1977) se sitúa en medio de este proceso de vaciamiento y descreimiento para hacer de su vida un espacio de resistencia, construyendo un contexto que tiene que ver con su biografía, con su hogar, con su herencia, con su futuro, con aquello y aquellos que le rodean. Un refugio precario traspasado por la contemporaneidad que él convierte en un lugar para la (auto)defensa, la reivindicación, la lucha y, por supuesto, la creación. “La cuerda tensa” es el proyecto que reúne las últimas obras de un artista que se inserta en el seno de la distopía y en el cambio de paradigma que estamos viviendo, para cuestionar una singular colección de mitos públicos que él ha convertido en privados mediante una convulsa apropiación de imágenes de Internet que contrasta y contrapone, física y conceptualmente, con escritos que considera claves para la postmodernidad, pero también con anuncios publicitarios y periódicos de la época en la que nació, unos dispositivos que nos ubican y que relacionan, de una manera efectiva, lo particular con lo general. Desde su imaginario más íntimo, de carácter punk y nihilista, nos lanza a un acervo visual que parte del icono global para ir desentrañando el símbolo personal, mientras deriva hacia ese post-optimismo que utiliza con frecuencia en sus obras y que remite a la idea esencial de la pérdida de la fe.

Su madre como (única) patria cose la bandera que es la suma de todos aquellos sitios donde es y donde fue, una bandera clavada en la pared con el cuchillo que el artista suele llevar entre los dientes. La cuerda floja que su abuelo y su padre dejaron colgando del techo de la nave donde trabajaban, espera ser tensada por Sísifo para subir las cargas más pesadas o servir de asidera para evitar la caída de quien pierde el equilibrio, pero también para robar el último aliento del suicida desesperado, de alguno de aquellos seres que Jorge García, junto a su colaboradora Amanda Lago, llevan tiempo grabando con su móvil mientras van elaborando un diario del agotamiento, de la frustración y de la alienación a la que nos ha sometido este mundo depravado y obsceno. Como el arcano colgado de la soga, como un moderno Prometeo condenado a que las alimañas devoren sus vísceras, el artista padece una herida mortal que sólo es sanada, en parte, por este acto heroico de lucha y de resistencia que culmina cada vez que produce y comparte alguna de sus piezas, aquellas que lo curan, pero que también preparan sus entrañas para el festín nocturno de las aves carroñeras.

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Dazzle Mirror, 2018

160 x 110 cm c/u

acrílico sobre papel espejado.

 

Una nota acerca de la obra de Jorge García y sus espacios de resistencia

ante la idiocracia y el panóptico. Por Avelino Sala

“Entender el arte como una purga, significa subvertir aquellos términos que llevaron a considerar la parte creativa como un simple dejarse llevar, a través de una danza que todo tiene que ver con la realidad que nos configura. En esa dirección, la arquitectura defensiva de Jorge García está en mostrar la realidad como un espejo donde ser conscientes de que, a pesar de una cierta agonía, no debemos perder aquellas formas que nos constituyen como sujetos políticos, deslizando el sentido de una comunidad por venir.”

José Luis Corazón Ardura

En el diccionario de los símbolos, Cirlot nos muestra el cuchillo como aquello que constituye la inversión de la espada, asociado a las ideas de venganza y muerte pero también a las de sacrificio. La corta dimensión de la hoja de éste representa analógicamente la primariedad del instinto que lo maneja. Ese cuchillo ha aparecido en algunas de las últimas obras de Jorge García. Quizás en su obra subyace ese sacrificio, el que ejerce cada artista por ser precisamente eso, o lo que es lo mismo, dedicarse solo al arte. Si la obra de todo artista plástico es ya de por sí un ejercicio de resistencia vital, en el caso de Jorge García lo es sobre manera, pues su obra se centra en la defensa de los valores del ser humano en sus múltiples facetas. La obra de este artista tiene algo de carácter de bunkerización, una suerte de ejercicio “militar” que nos lleva a la resistencia simbólica desde el arte. Remarcando en sus series de papeles negros y plateados o de espejo, la estupidez de una sociedad occidental que cae en picado a niveles delirantes. La violencia está cada vez mas cerca, antes la veíamos en la tele, lejos, al medio día, pero cada vez se acerca más a nuestras casas. Deberíamos expurgarnos, hacernos una limpieza, cubrirnos, protegernos. No sabemos si a la manera del “Quimérico inquilino” al estilo de Polanski o como Bruno Gasz en el Hundimiento de Joachim Fest. Quizás el nivel de protección sublime al que recurre Jorge García es el de los movimientos sociales actuales, esos que han despertado en estos últimos años y con los que nos hemos atrevido a soñar peligrosamente, según Zizek.

Es probable que ese estadio del espejo Lacaniano al que acude Jorge García haga que nos veamos como tipos trajeados pero sin cara, porque todos tenemos la misma jeta. Mientras que a nuestro alrede- dor surgen las banderas negras, las rejas y las sogas, y en ese momento es cuando nos empezamos a dar cuenta de el lugar en el que nos encontramos y nos revelamos a nosotros mismos, esa imago en la que nos hacemos autocoscientes, es una pesadilla. La distopía actual que no deja de ser una vuelta de tuerca a lo que podría denominarse como el capitalismo desalmado. En ese plano más profundo del cap- italismo se nos muestra Jorge García, purgando esos ejercicios perversos del sistema, de un capitalismo que se autofagocita por su propio éxito. Las piezas de Jorge García son una muestra de lo simbólico resistente que mete el dedo en la llaga ante la pasividad de una sociedad sumida en el Prozac. Arte como terapia, como cuña que pueda romper la beta, para que todo cambie, por que el artista todavía intenta cambiar el mundo, ardua tarea, pero posible.

Proyecto invitado de La Galería Gema LLamazares en Feria Marte. Castellón.

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stand

“el orden personal” 2018

dimensiones variables.

Risografía y rotuladores de base acrílica con barniz anti UV.

“para un roto y para un descosido” 2015.

Cajas metálicas con cápsula para suturas.

 

Es el vacío del descreimiento, precisamente, el concepto que protagoniza muchos proyectos de Jorge García (Toledo, 1977) un creador interesado en el arte como espacio de defensa, de ataque y de contraataque. Este artista cuestiona, a través de la imagen y del texto, una particular colección de mitos públicos que él ha convertido en privados mediante la apropiación de imágenes de Internet que contrasta con textos que considera claves. En “El orden personal” (2018) desarrollado mediante la técnica de la risografía, su imaginario más íntimo, de carácter punk y con estética DIY, nos lanza a ese acervo de imágenes fundamentales que parten del icono global para ir desentrañando el símbolo personal, derivando, a la vez, hacia ese post-optimismo que utiliza con frecuencia en sus obras y que remite a la idea de Halik de la pérdida de la fe. Resulta curioso cómo el imaginario punk y post-punk de García conecta con el texto de un sacerdote que nos lleva más allá del pesimismo, hacia una (no) fe que bien podría estar fundamentada en el propio nihilismo del arte.

https://elpais.com/ccaa/2018/11/16/valencia/1542353736_962078.html?fbclid=IwAR2DKSKH8qPs8ux8tyi1BewnLe3Dhp6m5YDZ88av-6IUWJfbL9KhASWXzJQ

https://elpais.com/ccaa/2018/11/19/valencia/1542614519_039003.html?fbclid=IwAR1xq_YCyBcAc8F6XURqaiZNr726ogWtOA2MEPEOA_qxM7YbVfDSM7Lo0xs

http://masdearte.com/feria-marte-castellon-de-la-plana/

http://masdearte.com/especiales/entrevista-a-fernando-gomez-de-la-cuesta-comisario-junto-a-avelino-sala-de-la-seccion-curated-de-la-feria-marte/

Juntos Aparte, en el marco de la Bienal Sur. Cúcuta, Colombia.

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JUNTOS APARTE es una respuesta, desde el territorio del arte, a la emergencia que se vive en la zona limítrofe entre Colombia y Venezuela, a la altura de Cúcuta y San Antonio del Táchira, históricamente la frontera más dinámica de América Latina, en tiempos de crisis migratoria global. El cierre del paso y la lenta y parcial reapertura han generado una crisis humanitaria sin precedentes en la región, separando familias y comunidades en un área caracterizada por un fuerte ligamen y hermandad, donde la frontera más que línea de separación ha sido centro de convergencia.

JUNTOS APARTE es un proyecto artístico con autores y obras de referencia en el arte contemporáneo internacional abordando los tópicos de migración, restricción, ciudadanía y movilidad, en diálogo con los autores de la región (Norte de Santander y Táchira) elegidos por convocatoria abierta. JUNTOS APARTE es la primera entrega del Centro de Estudios Fronterizos CEF, en Cúcuta – Colombia y se inscribe en BIENALSUR, 1ª Bienal de Arte Contemporáneo de América del Sur.

TOGETHER APART is a response, from the territory of art, to the emergency that is lived in the border territory between Colombia and Venezuela, at the height of Cúcuta and San Antonio del Táchira, historically the most dynamic frontier in Latin America. The closing of the passage and the slow and partial reopening have generated an unprecedented humanitarian crisis in the region, separating families and communities in an area characterized by strong bonds and brotherhood, where the border rather than the separation line has been a center of convergence.

TOGETHER APART is an artistic project with authors and works of reference in contemporary international art addressing topics of migration, restriction, citizenship and mobility, in dialogue with artists form the region selected via open call. TOGETHER APART is the first outcome of the Center for Border Studies in Cúcuta – Colombia and joins BIENALSUR, the 1st Art Biennial of South America.

 

“El enemigo está dentro, disparad sobre nosotros”
Es el título del taller que realizamos José Luis Corazón, Avelino Sala y yo para Juntos Aparte en Cúcuta, Colombia, en el marco de la Bienal Sur y que culminará en una obra conjunta y una performance. El taller aborda el arte público como espacio para e diálogo social y político.
Comisario: Alex Brahim.
Artistas: Francis Alÿs, Alexander Apóstol, Iván Ivan Argote,Tania Bruguera, Antonio Caro, Raimond Chavez & Gilda Mantilla, Jordi Colomer, Marcos Ávila Forero, Patricia Gómez & Mª Jesús González, Núria Güell, Matteo Guidi & Giuliana Racco, Shilpa Gupta, Emily Jacir, Bouchra Khalili, Timea Anita Oravecz, Daniela Ortiz, Adrian Paci, Margarita Pineda, Slavs & Tatars, RubénRuben Verdu, Carlos Zerpa, Clara Balaguer, Milena Bonilla, Marcelo Brodsky, Derzu Campos, Los Carpinteros, Begoña Egurbide, Eduard Escoffet, Pablo Helguera, Emily Jacir, Teresa Margolles, Antoni Muntadas, Maria María Ruido, Mirella Sallarès, Melle Smets y Javier Téllez.
Artistas Colombianos: Yosman Botero, Juan Cachastán, Calentando Producciones, Juan Carvajal, Gabriel Castillo, Andrés Duplat, David Grimaldo, Taller el Hueco, Angie Jácome, Carmen Ludene, Jaime Martínez, Mo Colectivo, Adrián Preciado, Grecia Quintero, Samir Quintero, Orlando Rojas, Oscar Ivan Roque, Mauricio Sánchez, Wilmer Useche y Noemí Vega.